Quetzalcoatl
La justa existencia de una persona bajo sus propias riendas, es la verdadera libertad y felicidad.
Quien transgrede las riendas de la vida de alguien por medio de la mala fe heredara la cosecha.
Al salir de la casa, note la presencia de alguien en la banqueta y para dejarlos pasar me hice a un lado pero ahí se quedaron, eran dos personas vestidas de negro, se veían clase medieros un poco intranquilos en sus movimientos pero su mirada era fría y muy pero muy vacía. seguí caminando pero recordé un episodio horrible que me ocurrió en el camino de regreso de la casa de mi hermano de noche, dije, ya valió madre, ¡
Acomode mi cámara fotográfica y mi mochila con los clásico de elementos de colgar como el celular, llaves, cartea y chicles, ya no mire atrás, cuando llegue ala estación del metro de la línea “A” Santa Martha, decidí observar el reflejo de los vidrios de las boleteras y estaba otra persona con un paraguas y abrigo medio medieval vestida de ropas negras y grises oscuros, de tez blanca y alto como de uno ochenta y cinco, no le hice mucho caso y compre algunos boletos, los recorte y al depositar el ticket en el torniquete de la entrada el tipo entro por la puerta de discapacitados y personas de la tercera edad sin enseñar ninguna identificación. hubo algo que me molesto de sobremanera, aparte de que el personaje se puso en la misma linea de fuego entre una morenita bastante potable y yo, por mas que la quería ver porque la chica tenia unas formas bastante exuberantes, resulto que yo era el único que no la podía mirar directamente, todos los demás si y mientras se daban un atracón y un tacote de ojo, yo simplemente nomas no podía verla por el tipo de negro, al parecer de perfil parecía mas nacho y grande de su tamaño natural, lo rarón es que no notó que yo casi le mentaba la madre por no dejar ver esa pielecita que estaba bastante suculenta!! casi, casi le decía con la vista ¡Quítate wey! pero el tipo se me hizo de los clásicos que no saben ni que onda pero bien que estorban.
Por fin llego el vagón y lo aborde, molesto e impotente de no ver a la gatita, me puse los audífonos del teléfono y me perdí un poco de todo,entre ojos observe algo que ahora me suena lógico, la muchacha ya no estaba y al tipo tampoco lo vi hasta que como a la tercer estación siguiente se subió otra mami de no tan mal ver y el tipo apareció y ¿adivinen? también la bloqueaba de mi vista.
el día transcurrió muy rápido y ya sin tantas casualidades ni cosas raras, se hizo tarde y de regreso a casa a punto de descargarse por completo la pila del teléfono decidí dejar de escuchar música, el regreso ya un poco cansado y tedioso pero la la vez lleno de interrogantes por las nuevas fotografías dejo de ser aburrido cuando........
Ojo esto se esta escribiendo al paso, tal vez en la tarde o mañana por la mañana lo termine, es solo ficción, cualquier parecido con lo real es mera coincidencia.
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